EL TIEMPO PARA EL DISCIPULADO

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El día de hoy estaba pensando en el tiempo que invertimos en la iglesia: ya sea discipulando a alguien, sirviendo en algún ministerio, estudiando y aprendiendo, o incluso en solo ser asistentes eventuales a las reuniones; y queremos y creemos que los resultados deben de ser inmediatos en ambas vias, tanto para el líder como para el que recibe, y hay algún tipo de frustración cuando no miramos el resultado que queremos en el tiempo que hemos determinado.

He sido culpable en creer que, como líder, si empiezo a trabajar con una persona en el discipulado; esta persona ya en poco tiempo debe de tomar una decisión de dejar la carga que le impide seguir a Cristo y empezar a caminar en santidad. En muchas ocasiones incluso le he llevado al limite de solamente enfocarme a la confesión,  al compromiso, sin conocer el trayecto de su vida que le ha llevado a caminar de la forma que lo ha hecho durante mucho tiempo; incluso entendiendo que muchos venimos de esa vida y fuimos rescatados simplemente por Cristo y no por nuestra capacidad, habilidad o excelencia: solo por Cristo.

Cuando pienso en el Ministerio de Cristo; y no estoy comparando nuestras maneras a las del Señor sino solamente creo que es el mejor ejemplo que podemos seguir, puedo ver en la obra que hizo Jesús con sus discípulos, con quienes camino aproximadamente 3 años, teniendo ellos la oportunidad de ver sus milagros, sus sanaciones a enfermos, la voz del Padre diciendo que era el elegido, escuchar sus predicaciones y discursos hablando de ser el mesías prometido; y aun así sus discípulos dudaban acerca de lo que representaba Jesús para ellos y para la humanidad. A traves de los evangelios, vez tras vez, podemos observar como sus apóstoles dudaban y hasta se maravillaban por las obras del Cristo esperado, y aun pareciéndoles alguien a quien desconocían eran maravillados por sus hazañas: caminando sobre el agua, calmando las tempestades, liberando a enfermos que estaban atormentados por demonios, entre otras obras realizadas por nuestro Senor.

No hay que malinterpretar lo que estoy diciendo en pensar que debemos dejar muchas cosas al tiempo, porque estoy seguro que hay muchos que con determinada voluntad han podido encontrar resultados contundentes de cambio en su vida; y estoy de acuerdo en que nuestra decisión debe de ser cumplida una vez que decidimos seguir a Jesús. Sin embargo estoy segur en muchos tenemos mas problemas que otros en cuanto a la disciplina que tenemos para cumplir nuestras promesas, también creo que hay otros que están más adaptados a la vida que han llevado que va a ser más difícil salir porque son escenarios muy diferentes a los de otros; y nuevamente no estoy tratando de excusar a unos más que a otros, pero son realidades que tenemos.

Por eso creo que la herramienta mas poderosa que mostró el Señor fue: el amor. y no me estoy refiriendo a un amor que simplemente deja pasar muchos errores y falencias, aunque la biblia dice que "el amor cubre multitud de pecado"1 Ped. 4;8. Cuando hablo del amor de Cristo, hablo del amor que fortalece las falencias de otros, confronta la incredulidad y el pecado, corrige y sigue insistiendo por amor. ese fue el amor de Cristo que tuvo con sus discípulos, contrario a lo que hacia con los fariseos hipócritas que decían ser grandes lideres religiosos pero le daban más énfasis a su nombre y a su tradición que al Dios verdadero que se había manifestado.

Ahora entiendo que eso es lo que debemos hacer en la iglesia, ese es el discipulado que debo de incorporar en el lugar adonde estoy sirviendo; no solamente en mi ministerio, sino también en el lugar en donde Dios me puso (trabajo, escuela, vecindario, otros grupos). No en todos los casos voy a hablar con una persona acerca de Cristo e inmediatamente tengo que llevarlo a que tome una decisión para saber si esta bien o no esta bien, no creo que ese debo de ser el parámetro. Si bien es necesario hacer que la persona llegue a tener un entendimiento de lo que se esta compartiendo al punto de llevarlos a tomar una decisión, esa no es la respuesta definitiva; hay muchos que tomaran la decisión de aceptar la invitación y otros la rechazarán; pero esta no creo que sea una respuesta definitiva siempre, hay lugares como nuestro trabajo o el lugar adonde estudiamos, en los que en el día a día se van a presentar muchas oportunidades para compartir de Cristo y no solo vendrán por que nosotros les hablemos, sino por lo que nosotros hacemos y en esos momentos también
creo que debemos estar listos. 

Que Dios nos ayude a serle fiel solamente a él y que podamos mostrar ese amor persistente en el lugar que nos ha puesto.

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